De ‘botellón’ en el Metro

20 Julio, 2010
Por admin

Clara Ortega.- Anoche (viernes 17 de julio), en la estación de Nuevos Ministerios, un grupo de 30 chicos, adolescentes, bebían alcohol y fumaban en el andén de la línea 10. Causaban un estrépito insoportable. Eran las 12 de la noche. Algunos estaban realmente bebidos. Empezaron a “tocar música” con las cubiertas de las paredes de la estación. Gritaban, se empujaban… En el vagón siguieron fumando y bebiendo. Se sumaron a muchos otros chicos en la misma actitud, todos armados con vasos largos de plástico. Críos de apenas 14 años que empiezan a seguir el camino que termina en ‘Alcohólicos Anónimos’, en una unidad de tabaquismo o en una mesa de operaciones.

Esto me lleva a hacerle a Metro de Madrid las siguientes preguntas, ya que ellos tienen una responsabilidad sobre ellos mientras permanecen en sus instalaciones:

-¿Dónde están los guardias de seguridad? ¿Qué hacen permitiendo a adolescentes fumar y beber en el interior de las instalaciones de Metro cuando ambas cosas están terminantemente prohibidas?

-¿Qué hace la dirección de Metro de Madrid que no es capaz de hacer respetar las medidas de seguridad en sus estaciones, cuando saben perfectamente que ocurre sistemáticamente cada fin de semana? ¿Esperan a que un crío borracho caiga a las vías un día de estos? La estadística tiene la mala costumbre de cumplirse siempre y tantos críos borrachos actuando irresponsablemente en tantas estaciones lleva al final a que ocurra la desgracia. ¿Qué es caro tener personal en las estaciones? Más caro será pagar las indemnizaciones si ocurre algo que todos tengamos que lamentar.

-¿Creen que con esta actitud consentidora vamos a algún lado, deformando a críos que se están convirtiendo a edades más tempranas en politoxicómanos, alcohólicos en la infancia o fumadores que se enfrentarán a los 40 años con un cáncer de pulmón terminal?

-¿Por qué tiene miedo Metro de Madrid en hacer cumplir las normas, como se hace en cualquier Metro del mundo y en cualquier ciudad civilizada, y, además, es su obligación más básica? ¿Es tan difícil retirar cualquier bolsa con alcohol a los adolescentes? ¿Qué hace la Policía que no interviene en esto? Estamos hablando de generaciones enteras perdidas, esto no es ningún ‘capricho de críos’.

-¿Alguien es consciente de que en breve esto se va a convertir en un problema de orden público irreversible? ¿Dónde están las autoridades municipales y autonómicas que se deshacen en ‘palabraría’ e inauguraciones pero nunca son capaces de afrontar los asuntos realmente graves?

No obvio la culpa de los padres, principales responsables de este desastre en ciernes que lamentaremos todos. Estamos construyendo una generación de bebedores primerizos, fumadores empedernidos (cuando en todo el mundo occidental la tendencia es la inversa), incapaces de acatar la menor norma de convivencia social, consentidos y carentes de responsabilidades que, al alcanzar la mayoría de edad, pueden convertir este país en un estado fallido repleto de delincuentes y/o trastornos de personalidad graves.

Estoy atónita de lo que pasa en esta ciudad, parece un experimento social creado en algún laboratorio de un científico enloquecido. De verdad, no doy crédito. Esto es una selva, y como una manada de borregos, estamos dejando que nuestros jóvenes vayan directos al abismo por una actitud cobarde y de mala entendida “tolerancia”. Esta ciudad a veces me parece que está regida por seres que viven en otro mundo.

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